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Hola,

Muchas gracias por tu post, muy necesario, Sergio. Me quedo con la frase: “La actitud proactiva de algunos promotores, una buena comunicación y una responsabilidad social bien entendida pueden marcar la diferencia.”

Yo soy un doctorando que trabaja en el sector de la eólica, en análisis de salud estructural (SHM). Además, vivo en un pequeño pueblo de la Comarca de Pamplona, cerca de Etxauri. Concretamente a 500m del “gigante de Ororbia”, sobre el cual ya hiciste un par de posts.

Es indudable que las energías renovables son indispensables para nuestra sociedad, y por ello llevo ya unos años trabajando en el sector. Sin embargo, me parece importante ponerse en el lugar de los vecinos que van a vivir de cerca esta transición energética. En nuestro valle, por ejemplo, se palpa un sentimiento de “ahogamiento”, de estar constantemente inundados por nuevas proposiciones de proyectos y megaproyectos, de eólica y de fotovoltaica (no sé cuántas se recibirán cada año, pero realmente son muchas), pero también de otro tipo de obras como las múltiples líneas de Alta Tensión propuestas (por ejemplo la más reciente, de 400kV, de Forestalia: https://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/2022/11/03/proyectan-linea-alta-tension-atraviesa-32-municipios-navarros-547032-300.html) o el colosal proyecto del TAV, que también nos toca de lleno.

Creo que falta mucha pedagogía, que las empresas se reúnan con los vecinos y nos hablen de tú a tú, nos expliquen el proyecto y nos hagan sentir parte de él. No ha sucedido ni con la Línea de Alta Tensión ni con el TAV. Tampoco sucedió con el “gigante de Ororbia”, que realmente está en terrenos de Orkoien, pero mucho más cerca de Ororbia y de Iza; además, al ser un proyecto experimental, los “controles ambientales” también fueron más livianos. Entiendo por tanto que los vecinos vean a las promotoras de estas obras como colosos que vienen a poner el pie aquí, a sacar el máximo beneficio, y a impactar en el día a día de los que vivimos aquí, todo con cierto obscurantismo. Hay que tener en cuenta además que en muchas localidades la mayoría de los vecinos no tienen tierras y por tanto no recibirán ningún beneficio; y por mucho que defienda la eólica, sé también que la cercanía con estos proyectos devalúan las viviendas.

En resumen, me quedo con la última frase de Sergio. Creo que todos estos proyectos deben llevarse a cabo con tacto, mucha comunicación y respeto con los vecinos, además de con los parajes que les rodean y que habitan cada día.

Me parece que es un debate importante que debemos tener en el sector de la eólica, en lugar de cerrarlo directamente con un “bah, la gente se queja por todo”, que tanto escucho en congresos y conferencias. Esto nos hace un flaco favor, estamos tirando piedras a nuestro propio tejado.

Un saludo y muchas gracias por tu trabajo,

Mikel

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